Relatos Eróticos Nokomi

"El erotismo, ese triunfo del sueño sobre la naturaleza, es el refugio del espíritu de la poesía, porque niega lo imposible".
Emmanuelle Arsan.


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martes, 16 de abril de 2019

La MILF más Deseada [07].

      1. Capítulo 7.

      2. -1-



Diana estaba acostada en su cama, mirando el cielo raso, con la esperanza de que ésto le ayudase a dejar la mente en blanco. Pero era imposible. Las imágenes y el recuerdo de las sensaciones la invadían constantemente. Aún no podía creer que hubiera tenido el pene de su propio hijo dentro de la boca. Eso era algo que ninguna madre debía hacer. ¿Qué pasaría dentro de muchos años, cuando Julián ya estuviera casado y con familia propia? Ya se podía imaginar a ella misma diciéndole “Espero que tengas una familia normal, y no hagas como yo. ¿Te acordás de la vez que me metiste la pija en la boca? ¿O de cómo me tocaste la concha? Ah, por supuesto, no te olvides de las veces que me llenaste de leche”. Aunque, sin duda, para Diana era mucho peor el haber tenido el pene dentro de la boca, a lo del semen lo veía como algo muy sexual; pero más indirecto. En cambio la sensación que le produjo sentir la dura verga de su hijo entrando en su boca, eso ya era mucho más directo. La dejaba aún más intranquila.



Después de la sesión de fotos ella ni siquiera pudo masturbarse. La calentura que acumuló se desvaneció en cuanto estuvo sola en su cuarto, y su cabeza se llenó de preguntas.

No quería tener que repetir esa situación nunca más en la vida; pero sabía que se estaba engañando a sí misma. Seguramente debería hacerlo, por lo menos una o dos veces más. No porque ella quisiera, sino porque la empresa alemana que compraba sus fotos se lo exigiría. No podía darse el lujo de perder esa buena fuente de ingresos. Nunca antes había ganado tanto dinero, especialmente por un trabajo que consumiera tan poco tiempo de su vida. Después de cada sesión de fotos, se podía pasar días enteros sin hacer nada. Pero eso, en lugar de deprimirla, la hacía feliz. Estaba dedicando el tiempo para ponerse al día con series y películas que tenía pendientes. Y a leer algunos de los libros que había comprado años atrás, pero que nunca había leído, ya fuera por falta de tiempo o de ganas. Estos entretenimientos la ayudaban a mentener la cabeza despejada. Pero ahora mismo no estaban haciendo efecto. Necesitaba algo más fuerte para olvidarse de la situación, y no se le ocurría nada. No quería recurrir al whisky, ya que en los últimos días estuvo tomando un poquito más de la cuenta. Tampoco quería recurrir a medicamentos o calmantes. Odiaba que sus amigas tuvieran la tendencia a abusar de las pastillas, y se volvieran dependientes de ellas; no quería que le ocurriera lo mismo.

Estaba la opción de masturbarse, pero la táctica de “apagar fuego con fuego” no le había resultado. En cuanto empezaba a acariciar su concha, los recuerdos del pene de su hijo se volvían todavía más intensos.

Habían pasado dos días desde que posó para las fotos con la verga de su hijo en la boca. Se preguntó si las imágenes habían salido bien, si formarían un buen pack, para enviarle a la empresa alemana. Hasta ese momento no se le ocurrió pensar en eso, pero ahora lo entendía. Lo mejor era tomárselo de la forma más profesional posible. Sus preocupaciones debían quedar en un segundo plano, ahora lo más importante era que las fotos hubieran salido bien.

Se vistió de forma sencilla, pero ocultando muy bien su anatomía, y se dirigió al cuarto de su hijo. Como la puerta estaba cerrada, golpeó.

—Julián, soy yo ¿Puedo pasar?

—Sí, mamá… pasá.

Abrió la puerta y vio que su hijo estaba sentado frente a la computadora, mirando fotos pornográficas. En realidad no las estaba mirando, sino que las estaba editando, y esas fotos eran las que habían sacado durante la última sesión. Diana recordó algo bueno que había ocurrido esa misma mañana, hizo un esfuerzo por sonreír y dijo:

—Quería avisarte que ya nos llegó un nuevo pago, por las últimas fotos que mandaste. Fue mejor de lo que esperábamos.

—¡Buenísimo! Así vale la pena el esfuerzo. —Exclamó Julián, con una gran sonrisa.

—Sí… hablando de esfuerzo, ¿cómo van quedando esas fotos?

Se acercó a la computadora y en la pantalla se vio a ella misma, pálida y aterrada, con una verga apenas metida dentro de su boca.

—Bien, va bien, —dijo Julián—. Les estoy dando unos últimos retoques a las fotos...

—¿Te parece que va bien? —Ella sintió que su estado de ánimo caía al piso—. Es horrible, Julián.

—¿La foto?

—Sí… es espantosa… o sea, no lo digo por vos... seguramente hiciste un gran trabajo. Lo digo por mí. Parece que me estuvieran torturando. ¿En todas las fotos tengo esa cara?

—Bueno… más o menos…

—¿Qué? No puede ser… ¿Tan mal salieron las fotos?

—No salieron mal…

—A ver, mostrame las demás.

Su hijo obedeció, entró en la carpeta en la que tenía todas las fotografías de la última sesión y abrió la primera. Una a una las fue pasando. Diana se fue sintiendo cada vez peor con cada una de las imágenes, ella tenía esa cara de víctima de tortura en todas y cada una. Pero también le llamó la atención encontrar varias fotos fuera de foco.

—¡Ay, no, me quiero morir! —Exclamó la rubia—. Parecen fotos sacadas de una película de terror.

—Perdón, mamá, es que varias salieron movidas…

—Sí, no sé por qué te pasó eso, ¿siempre te salen tantas fotos fuera de foco?

—No, normalmente no…

—¿Normalmente? ¿Y qué pasó para que esto no fuera una situación normal? ¿Te pusiste nervioso?

—Puede ser, un poco; pero en realidad… —no se atrevió a continuar con la oración.

—En realidad… ¿qué? ¿Qué pasó Julián?

—Nada, dejá… no te hagas drama, tenemos varias fotos que salieron bien enfocadas, nos las vamos a arreglar con esas.

—No, porque son horribles —Diana se sentó en el borde de la cama de su hijo—. Julián, mírame… sé que no lo hice bien. Como actriz me voy a morir de hambre. Mi cara no puede ser más espantosa, parezco la víctima de una película de terror.

—No está tan mal.

—¿No está tan mal? ¿A vos te parece que la gente va a querer pagar para ver eso? Sinceramente yo me sentiría estafada, si alguien me cobrara, y de pronto me encontrara con esas fotos. Pediría que me devolvieran el dinero. Si la gente paga por nuestras fotos es porque éstas tienen buena calidad, la agencia nos sacaría a patadas si les enviamos esa porquería… y no te ofendas, no digo que sean una porquería porque vos lo hayas hecho mal, sé que la culpable soy yo.

—Si yo lo hubiera hecho mejor, no hubieran salido tantas fotos fuera de foco.

—No, Julián… por lo que dijiste sé que eso tampoco fue tu culpa. ¿Qué fue lo que pasó? Decime.

—No quiero que te sientas mal.

—Ya me siento mal. Esto es un problema técnico, y tenemos que resolverlo. Decime, Julián. ¿Qué fue lo que hice mal? Aparte de tener cara de sufrida.

—Bueno… lo que pasó es que no me diste mucho tiempo para sacar las fotos —ella lo miró en silencio—. A veces el lente necesita tiempo para enfocar bien, o el que necesita tiempo soy yo, para encontrar el ángulo apropiado. Vos estabas tan preocupada por terminar rápido, que apenas te acercabas a mi verga, ya te tirabas para atrás. Y bueno, después está el asunto de tu cara. Sos hermosa, mamá, tenés una cara tan linda que volverías loco a cualquier hombre heterosexual; pero estabas tan preocupada que eso se vio claramente reflejado en las fotos.

Julián notó una lágrima cayendo por la mejilla derecha de su madre, y justo antes de que ésta llegara al mentón, el aluvión de lágrimas comenzó.

—Eh… no llores, mamá… no llores.

—¿Cómo querés que no llore? —Diana ocultó el rostro detrás de sus manos—. Hice todo mal… todo para la mierda. No sirvo para esto. Así nos vamos a quedar sin trabajo… los de la agencia no nos van a pagar más.

—Vos te pusiste nerviosa porque el modelo era yo, que soy tu hijo… es comprensible. La próxima vez vamos a contratar un modelo.

—No, eso nos dejaría con menos ganancias… así estamos bien económicamente, pero si empezamos a perder dinero contratando modelos, entonces se nos va a complicar la cosa. Decime, Julián. ¿Qué es lo que tengo que hacer para que las fotos salgan bien? Ya me lo imagino… pero prefiero escucharlo de vos.

—Bueno… primero deberías intentar verte más alegre… más erótica, como si realmente estuvieras disfrutando lo que hacés —ella asintió con la cabeza—. Al final de la sesión te noté mucho más decidida, te iba a pedir de seguir con las fotos, pero te fuiste a dormir.

Diana se lamentó aún más porque ella se creía muy valiente al decir barbaridades sexualmente explícitas ante Julián, pero cuando se trataba de pasar a la acción (aunque fuera una acción fingida) se asustaba, y quedaba indefensa, como una niña.

—Sí, yo también me di cuenta de eso —dijo la rubia—. Ese hubiera sido el mejor momento para seguir... pero no te creas que soy tan valiente... muchas de esas cosas las digo sin pensarlas; me salen en el momento... y después me arrepiento, y me echo para atrás.

—Ya lo sé, mamá. Por eso no le doy mucha importancia a las cosas que decís cuando estás caliente. Es como si te transformaras en otra persona.

—Eso es muy cierto, lo noté más de una vez, no sé por qué será... pero siempre imaginé que se debe a que siempre me reprimo mucho. Casi nunca tengo oportunidad de dejar salir mi sexualidad, porque la gente me critica y me trata de puta.

—Por eso la dejás salir toda junta, cuando tenés la oportunidad.

—Sí, y te pido perdón, vos no tendrías que escuchar a tu madre diciendo semejantes barbaridades.

—A mí no me molestan, para nada. Solo me pone mal saber que después te arrepentís de lo que dijiste. No tendrías que arrepentirte.

—¿Te parece que no? ¿Acaso me debería sentir bien por decirle semejantes cosas a mi propio hijo?

—Vos dijiste que estábamos desarrollando una relación de máxima confianza. Que esas cosas que decís sean parte de esa confianza, yo sé que necesitás decirlas, y ahora lo comprendo mejor. Necesitás tener un momento para dejar salir tu sexualidad sin que nadie te juzgue o te presione. A mí no me molesta, al contrario. Así que no tengas miedo, sé que son sólo palabras, y no me las tomo demasiado en serio.

—Bueno, un poco de verdad hay en lo que digo.

—¿Como qué? —Quiso saber Julián.

—Como cuando digo que me siento halagada de que te hagas la paja mirando mis fotos. Al principio me molestaba que lo hicieras, pero empecé a verlo de otra manera. Sé que sos mi hijo... pero que se yo, no puedo evitar sentirme orgullosa y hermosa si sé que te pajeaste mirando mis fotos. Me está gustando mucho esto de saber que hay gente que se pajea al verme... es algo que necesitaba desde hace mucho tiempo, necesito sentirme admirada. Podrá parecerte narcisista, pero el la verdad...

—Te entiendo, mamá. A vos nunca te dejaron disfrutar de tu belleza sin presiones. Con esto de las fotos eróticas pudiste experimentar eso. Me parece bárbaro que te sientas así...

—Gracias por entender, además... por acá no hay otra persona con la que pueda tener un intercambio más directo, por eso es que termino diciéndote a vos esas barbaridades.

—Y ya te dije que a mí no me molesta, vos decí lo que quieras, yo no te voy a juzgar... más miedo me daba que vos me juzgaras por hacerme la paja mirando tus fotos; pero si sé que tengo tu permiso, lo hago con mucha más tranquilidad —esto provocó una sonrisa en Diana.

—Ya me estoy poniendo cachonda, de sólo imaginarlo... pero aclaro que no es que me caliente con mi hijo... es...

—Es porque sabés que alguien se calienta con tus fotos, ya lo aclaraste, no hace falta que te justifiques tanto.

—Ni vos tampoco tenés que justificarte al hacerlo. Si te calentás mirando mi concha, entonces sacá la pija y pajeate todo lo que quieras. Sin darle más vueltas al asunto. Y a mí me calienta mostrarme, así que si un día me querés ver desnuda, solamente pedimelo... o también me podría poner alguno de los conjuntos que mandaron.

—Mmmm, me agradaría que a veces te los pusieras, sin previo aviso.

—¿De verdad? ¡Genial entonces! Porque yo estaba buscando alguna excusa para poder usarlos, me encanta cómo me quedan.

—Usalos todo lo que quieras, acá siempre estamos nosotros dos solos. Si yo fuera vos andaría todo el día en tetas.

—Puede que lo haga, ya veremos —le guiñó un ojo a su hijo—. Decime, Julián: ¿Hay alguna otra cosa que pueda hacer para mejorar las fotos de la última sesión?

—Mmm... sí. Tendrías que darme más tiempo para sacarlas.

—Es decir que…

—Es decir que tendrías que tener la verga en la boca por más tiempo. Sé que eso no te agrada nada, pero no hay otra alternativa.

—Está bien, voy a intentar mentalizarme lo mejor que pueda. Aunque me tenga que mentir a mí misma.

—Igual no hace falta que lo hagas ahora mismo. Tenemos tiempo, porque todavía nos quedan varias fotos por mandar. Además podríamos seguir con las sesiones que veníamos haciendo, esas siguen redituando beneficios. La intención es variar, no eliminar lo que ya veníamos haciendo.

—Bien. Bueno, hoy no estoy de ánimos para sacarme fotos en pelotas, me voy a tomar un día… o dos… después yo te aviso.

—Dale, tomate tu tiempo.

—Sí… y borrá esas fotos de mierda, no las quiero ver nunca más en la vida. Después haremos mejores fotos, te lo prometo.

—Pero yo quería...

—Ahh qué boluda... vos querías verlas... picarón —volvió a guiñarle un ojo—. Bueno, si te sirven para eso, entonces dejalas... pero no las mandes.

-2-

Las sesiones de fotos se vieron interrumpidas durante tres días consecutivos, luego hicieron una nueva en la que Diana vistió la ropa interior celeste. Fueron fotos tan técnicas y tan ensayadas que terminaron luego de pocos minutos, y a Julián ni siquiera se le paró la verga. Tampoco es que tuviera demasiados motivos para tener una erección, ya que su madre no se quitó nada de la ropa, y no utilizó demasiadas poses sugerentes. No era necesario hacerlo, ya que las fotos se usarían para las galerías de imágenes que estaban abiertas a todo el público, no iban a formar parte de la galería “Premium”.

Un par de horas después de esa sesión, Diana fue en busca de su hijo. Julián se encontraba editando las fotos, con la puerta de su cuarto entreabierta. Ella espió sigilosamente, ya que creyó que lo sorprendería masturbándose; pero no fue así. Él ni siquiera tenía una erección, estaba editando las fotos tranquilamente mientras de fondo sonaba alguna canción de rock que Diana no reconoció.

—Julián, soy yo —se anunció mientras abría la puerta.

—Sí, pasá…

—Te quería decir que estuve pensando mucho en este asunto de las fotos… ya sabés a cuáles me refiero —él asintió con la cabeza—. Bien, necesito que me hagas un favor… porque quiero probar algo. No sé si va a funcionar, pero al menos lo quiero probar.

—¿Qué favor?

—Sacate el pantalón… y sentate en la cama —él la miró confundido—. Escuchaste bien, necesito que te saques el pantalón. ¿O me vas a decir que ahora te da vergüenza?

—Eh… no… ¿pero qué querés probar?

—Ya vas a ver.

Él no puso ninguna objeción, se quitó el pantalón y el calzoncillo, quedando completamente desnudo de la cintura para abajo, luego se sentó en el borde de su cama. Diana se le acercó y se detuvo justo frente a él, a continuación se puso de rodillas. Julián abrió mucho los ojos.

—¿Vas a…? —comenzó a preguntar él.

—Esperá… no digas nada. Para que esto funcione necesito que te quedes en silencio —ella miraba fijamente el flácido pene de su hijo, el cual estaba a pocos centímetros de su cara—. Si quiero perderle el miedo a esto, entonces no me queda otra que acostumbrarme a la sensación…

—¿Tengo que traer la cámara?

—No, no… nada de cámaras, hasta próximo aviso. De momento vamos a hacer pruebas, yo te voy a avisar cuando esté lista para sacar más fotos. Ahora cerrá la boca… veamos si esto sirve para algo.

Julián se quedó en absoluto silencio mientras su madre continuaba mirando fijamente su verga. Luego de unos interminables segundos, ella echó su cabeza para atrás, cerró los ojos y suspiró. Al volver a abrir los ojos, acercó su cabeza a la verga, inclinándola de forma tal que el glande quedara justo sobre su boca.

Entreabrió un poco la boca y permitió que la punta del pene se posara suavemente en sus labios. Pudo notar la tibieza y se sintió tentada a retroceder, pero no lo hizo. «Vos podés, Diana, vos podés», se repitió mentalmente.

Abrió un poco más su boca y esta vez el flácido pene se fue introduciendo en ella. Pudo sentir la suavidad del prepucio al hacer contacto con su lengua. Un instante después ya tuvo todo el pene de su hijo dentro de la boca. Cerró los ojos, como si se estuviera concentrando mucho en la tarea, y apretó los labios. La verga comenzó a dar leves sacudidas en el interior de su boca, y ella no podía evitar tocarla con la lengua, sin importar hacia dónde la moviera. El corazón se le aceleró cuando los segundos comenzaron a pasar. El vello púbico de su hijo le hacía cosquillas justo debajo de la nariz, y podía sentir la acumulación de saliva dentro de su boca; sin embargo no retrocedió.

La verga comenzó a ponerse dura y Diana se percató de esto y se puso aún más incómoda, ya que a ella le fascinaba sentir cómo una verga se ponía dura dentro de su boca; pero no podía permitirse eso tratándose de la verga de su hijo.

No esperó hasta que el pene estuviera duro del todo, se retiró antes; pero lo hizo lentamente, dejando sus labios apretados en torno a la verga.

—Uf… eso fue raro… raro, raro, raro… —dijo ella, al mismo tiempo que se sentaba en la silla en la que antes había estado su hijo.

—¿Funcionó?

—No sé… pero al menos lo soporté durante un ratito. Es un avance. Quería probarlo mientras estuviera flácido, me imaginé que tal vez de esa manera me resultaría menos impactante.

—¿Y fue así?

—No, para nada. Creo que fue incluso más impactante… porque se te empezó a parar.

—Perdón, yo no…

—¡Ay, sonso! ¿Cómo te voy a recriminar por eso? O sea, tenías la verga dentro de una boca… fuera la mía o no, era obvio que se te iba a parar en algún momento. El problema es que a mí me gusta mucho cómo se siente eso… y no está bien.

—¿Por qué no?

—Porque sos mi hijo, Julián.

—¿Y eso qué tiene que ver? —ella lo miró confundida—. A ver, mamá… ¿qué te dije yo más de una vez? Las fotos son actuadas, sí… pero a veces viene bien un pequeño aporte de realismo, por mínimo que sea. Soy tu hijo, pero no te olvides que además soy tu fotógrafo y, por lo visto, también voy a ser el modelo que te acompaña en esas fotos. No me parece tan descabellado que puedas separar un poquito nuestra vida cotidiana del trabajo, y que te lo tomes con un poco más de soltura… como lo hiciste cuando te masturbaste, y yo te sacaba fotos. Esas fotos salieron fantásticas, porque vos la estabas pasando bien... o como lo hacés al decirme cosas estando caliente. Es obvio que estar excitada te ayuda a soltarte y a perder la vergüenza.

—Sí, y por cómo terminó la cosa… se ve que vos también te la pasaste muy bien en aquella sesión.

—Sí, no te lo voy a negar. ¿Te parece muy loco lo que estoy diciendo?

—La verdad, no. Tiene sentido. No puedo negar que cuando estoy… excitada, me suelto mucho más. Hago cosas que estando “fría” no haría… incluso digo cosas que normalmente no diría… eso ya lo comprobaste. También te ayuda a vos... te noto más suelto cuando ya la tenés bien dura.

—Emm… sí, eso es cierto.

—Sonso, no te pongas así. Después de todo, tenés razón. Cuando nos sube la calentura hacemos mejores fotos. Eso es innegable. Ahora que lo pienso, cuando hicimos las fotos con tu verga en mi boca… yo estaba algo acalorada, por el whisky más que nada… pero esa calentura no era nada en comparación a la que tenía la vez que me hice la paja… ni de cerca.

—Y tal vez ese fue el principal error… intentaste hacer estas fotos tan difíciles estando “fría”.

—Sí, puede ser.

—En definitiva… durante la sesión de fotos, si te gusta un poquito lo que hacés, entonces no tiene nada de malo. Al contrario, puede ser favorable para el producto final.

—Dicho de esa manera suena mejor. No suena tan descabellado como que me caliente al tener la verga de mi hijo en mi boca.

—Lo dijiste vos, no yo… pero ya hablamos de este tema, cuando permitiste que yo use tus fotos para tocarme… la clave está en que yo no pienso en vos —no estaba seguro de cuán cierta era esa afirmación.

—Claro, pensás en tu profesora de matemáticas.

—De biología.

—¿No era de estadística? —preguntó Diana, levantando una ceja.

—Em sí… eso… de estadística. Qué boludo.

—Ajá… bien. La cuestión es que hay que pensar en otra persona, y también me tengo que calentar un poquito. Un poquito bastante. Me voy a la pieza, a tocarme un ratito…

—¿Te acompaño?

—No, voy sola.

—¿Por qué? Pensaba en que mientras podría sacar algunas fotos.

—Te dije que por ahora te olvides de la cámara. Yo te voy a decir cuándo seguimos con las fotos. Además no quiero que se te pare… todavía no.

Diana se dirigió hacia su cuarto y cerró la puerta, para que su hijo no espiara. A continuación se desnudó y se tendió sobre la cama. Cerró los ojos y comenzó a acariciar suavemente sus pechos y a jugar con sus pezones. Cuando los tuvo erectos, bajó una de las manos hasta su entrepierna y la frotó lentamente, mientras separaba las piernas. Pudo sentir la humedad manando de su sexo, y esto la incentivó a jugar un poco con su clítoris, dándole leves golpecitos con un dedo. Su respiración comenzó a agitarse y todo su cuerpo empezó a menearse. Introdujo uno de los dedos en su concha y cuando su agujero estuvo preparado, metió otro más. Los movió de adentro hacia afuera repetidas veces mientras pensaba en aquella ocasión, hacía ya muchos años, cuando disfrutó de una verga tan grande como la de su hijo. Recordó cómo ese hombre le penetró, estando ella en cuatro patas, y cómo después prácticamente la obligó a chuparle la verga. Eso la calentó muchísimo en aquella ocasión y estaba surtiendo el mismo efecto ahora, mientras se masturbaba.

Pocos minutos más tarde consideró que ya estaba lo suficientemente caliente como para volver a intentarlo. Con un grito llamó a su hijo y éste apareció casi de inmediato, como si hubiera estado esperando al otro lado de la puerta.

Julián se deleitó con la impactante imagen que ofrecía su madre, acostada desnuda, con las piernas abiertas, y dos dedos entrando y saliendo de su concha.

—Ya estoy lista —le dijo, sin dejar de tocarse.

—¿Qué hago?

—Sentate acá, al lado mío.

Él se acercó a la cama y ocupó el lugar que su madre le indicó, apoyando la espalda contra el respaldar.

—Bueno, vamos a ver qué tal sale ahora —dijo ella, volteándose para colocarse bocabajo, justo delante de su hijo.

Su cabeza quedó a pocos centímetros de esa verga flácida que esperaba por su atención. Diana no dejó de tocarse y se dio cuenta de que ahora ese pene le resultaba un tanto más apetecible que antes. Abrió la boca y ya sin dudarlo tanto, se acercó.

Se tragó la verga completa de una sola vez y la retuvo dentro de su boca, mientras con dos dedos se frotaba el clítoris. Movió levemente la lengua, como si con ella quisiera reanimar a un animal dormido… y así fue. La verga comenzó a ponerse dura y ella aceleró el ritmo de su paja. De pronto sintió una puntada de placer en la boca del estómago, y no fue por la razón que a ella le hubiera gustado. Aunque quiso ignorarlo rápidamente, supo que esa descarga de placer se debió a que en ese momento fue consciente de que esa era la verga de su hijo.

Si alguna vez alguien le hubiera dicho que ella tendría en su boca la verga de Julián, se hubiera sentido asqueada y ofendida por el comentario. No había forma de que ella, alguna vez, fuera hacer eso… al menos eso era lo que pensaba, porque allí estaba, con la verga de su hijo en la boca… y se estaba poniendo cada vez más dura.

Diana retrocedió y se levantó, hasta quedar de rodillas en la cama, masturbándose frente a su hijo.

—Ahora sí, tocate —le dijo.

Julián comenzó a hacerse la paja, recorriendo con la mirada el cuerpo de su madre, desde su cara desencajada por el placer, pasando por los grandes pechos que se bamboleaban sin parar, hasta llegar a la concha, que recibía continuas invasiones de dedos.

Cuando Diana vio que su hijo tenía la verga bien dura, volvió a bajar la cabeza hasta encontrarse con ella. Julián se la ofreció y ella se la tragó. No pudo tragarla completa, ni lo intentó, le bastaba con ir un poco más allá del glande, hasta sentir que su boca quedaba bien llena de pija. Se quedó allí, durante unos segundos, disfrutando de esa añorada sensación, y luego se retiró.

Esta vez no se puso de rodillas, sino que volvió a acostarse bocarriba, junto a su hijo.

—¡Mierda! Eso fue más fuerte de lo que me imaginaba —dijo ella entre risas, mientras se frotaba la concha a toda velocidad.

—¿Te gustó? —preguntó Julián, mientras acariciaba su verga con una mano.

—No me hagas decirlo… solamente voy a decir que no me desagradó tanto. Nada más.

—Bueno, eso es un avance.

—Sí, sí que lo es —de pronto Diana comenzó a reírse.

—¿Pasa algo?

—No, nada… bah, sí. Es algo irónico. Antes me moría de vergüenza tan solo con pensar que me verías desnuda, y ahora mirá… me estoy pajeando delante tuyo, como si nada. Sos mi hijo, carajo… debería darme un poquito de pudor.

—¿Ya no te da pudor?

—¿Pajearme delante tuyo? No, creo que a eso ya lo tengo asumido… aunque lo de tragarme la verga todavía me tiene muy intranquila.

—Debe ser por eso entonces.

—¿Por qué?

—Porque pasaste de estar intranquila por una cosa, a estarlo por otra mucho más… seria.

—Es cierto. Es como que cada vez que aparece una preocupación más grande, se van superando las anteriores.

—¿Entonces te puedo ver haciéndote la paja cuando quiera?

—Y sí… ya fue. ¿Qué le vamos a hacer? ¿Al menos te gusta cómo lo hago? —preguntó, mientras separaba más su piernas e introducía dos dedos en su concha.

—Sí, lo hacés muy bien —él también se masturbaba a buen ritmo.

—¡Uf, estoy re caliente!

—¿Tanto como para comerte una pija?

—Mmm… tal vez sí… vení, traela para acá.

Ella giró su cabeza, sin levantarla de la almohada, y abrió mucho la boca. Julián se puso de rodillas en la cama y acercó la verga hasta su madre. Diana se tragó un poco más que la vez anterior, sintiendo como el glande se aproximaba mucho a su garganta. No movió la lengua, pero sus dedos no dejaron de entrar y salir de su concha.

Julián no estaba seguro de cuánto tiempo debería permanecer allí, pero le gustaba tanto sentir la tibieza de la boca de su madre rodeándole la verga, que no quería retroceder. Sin embargo fue ella quien lo hizo, pasados unos segundos.

—¿Qué tal? —preguntó él.

—Creo que va mejorando.

Diana se sentó en la cama, dejando sus piernas algo separadas, sus dedos aún acariciaban su vagina, aunque ahora lo hacían con menor intensidad. Julián también volvió a sentarse a su lado, y al igual que ella, se mantuvo estimulando su sexo.

—¿Sabés una cosa? —Preguntó la rubia—. Una vez estuve con un hombre que la tenía grande como vos.

—¿Qué? ¿De verdad? Yo creí que el único hombre con el que habías estado era papá.

—¿Y cómo sabés que no hablo de él?

—Porque no te hubieras referido a él como “un hombre”.

—En eso tenés razón. Bueno, la cosa es que tu padre no fue el único hombre en mi vida, aunque sí fue el más importante… bueno, sin contarte a vos, sabés a lo que me refiero.

—Sí… ¿y cuándo fue que estuviste con este otro hombre?

—Fue hace muchos años, vos eras chico. Nunca te lo conté, pero tu padre y yo estuvimos separados por casi un año.

—¿Qué, de verdad?

—Sí… porque él me engaño con otra.

—¿Papá? ¿Papá te engañó? —Preguntó incrédulo—. Siempre creí que él era el hombre más bueno del mundo.

—Y lo era… pero los buenos hombres también se mandan cagadas. Cuando me enteré no lo podía creer, me puse muy mal… nunca me había sentido tan traicionada.

—Si te hace mal hablar de eso, no me lo cuentes.

—No, ya no me hace mal, fue hace muchos años. Además es hora de que lo sepas, ya sos grande. Bueno... si es que querés saberlo.

—Sí, por favor. Contame.

—Bueno. Cuestión que cuando supe de la infidelidad, lo eché de casa. Él tuvo que irse a vivir a un departamento. Vos, como siempre fuiste tan apegado a tu papá, preguntabas por él todo el tiempo, y yo te decía que se había de viaje y que iba a volver pronto.

—De eso me acuerdo... y sé que volvió.

—Sí, tuve que tragarme mi orgullo y le dije a tu padre que volviera. Bueno, en realidad no fue tan así, lo que pasa es que yo me sentía muy culpable... porque durante ese tiempo yo también me mandé mis macanas.

—Pero estaban separados, no sé si cuenta...

—Emm, seguíamos siendo marido y mujer, solamente estábamos distanciados. Además habíamos hecho una especie de acuerdo: durante el tiempo de separación, estaríamos solos. Usaríamos ese tiempo solamente como una oportunidad para pensar en nuestro matrimonio, no para salir a coger con la primera persona que se nos cruzara. Él me prometió que seguiría siéndome fiel, y yo le prometí lo mismo. Tuvimos algunas discusiones medio feas, pero ese fue el acuerdo.

—Qué loco... nunca me imaginé que se hubieran peleado de esa manera. Ni una sola vez los vi discutir.

—Porque nunca discutíamos delante tuyo... pero tampoco es que discutiéramos mucho. Tu padre era un tipo muy bueno, y sabía que se había mandado una cagada grande; por eso, cuando llegamos a un acuerdo, se portó de maravilla conmigo. Durante ese tiempo de separación fue muy amable, me dio mi espacio y siempre me trató con respeto. La que no hizo lo mismo fui yo.

—¿Vos lo tratabas mal?

—A ver... de forma directa lo trataba muy bien, le hablaba de buena manera... bueno, la mayoría de las veces. Admito que hubo ocasiones en las que le hablé bastante mal; pero él se las bancó. Prefería que yo le dijera todo eso, y que no me guardara nada. Pero más allá de eso, en ciertos momentos fue casi como volver a nuestra etapa de noviazgo, e incluso a veces me divertía charlando con él. Lo que él nunca supo es que en realidad yo lo estaba tratando mucho peor. No estaba respetando mi parte del acuerdo.

—Ah, ya veo... ¿Ahí fue cuando conociste a este tipo?

—Exacto. Este tipo no tuvo que hacer mucho para conquistarme, yo estaba enojada… despechada... y bueno, no lo voy a mentir, también estaba cachonda. Era como si quisiera devolverle a tu padre el mal que me hizo. Al menos así lo pensé al principio, pero con el tiempo me di cuenta que no era por eso... sino porque tenía ganas de tener una aventura sexual. ¿Sabés la cantidad de tipos que me hicieron propuestas indecentes? Me mantuve firme y dije que no, en cada ocasión; incluso en aquellas ocasiones en las que la tentación fue muy grande.

—Siempre me imaginé que habías tenido que rechazar a muchos hombres en tu vida.

—Sí, hombres y mujeres... hubo varias que se me insinuaron de forma bastante directa.

—¿Qué? ¿De verdad? No te imagino teniendo sexo con una mujer.

—Hay muchas cosas de mí que nunca te imaginaste.

—¿Eso quiere decir que lo hiciste?

—Quiere decir que lo dejo a tu criterio. Ahora te estoy hablando de otra cosa.

—Perdón, es que tirás una bomba tras otra... y me mata la curiosidad —Julián se estaba pajeando lentamente mientras hablaba con su madre.

—Así que tuviste muchas propuestas... ¿Cuál fue la más difícil de rechazar?

—Emm... bueno, esa fue una vez en la que salí a bailar con mis amigas, tu padre y yo ya llevábamos casados algunos años, y vos ya eras nacido; pero chiquito. No soy de salir mucho, de hecho esa fue una de las últimas veces que entré a una discoteca; porque cada vez que voy a una me siento culpable... además es donde más insinuaciones recibo.

—Me imagino, muchos se deben volver locos al verte con linda ropa, y bailando.

—Sí, y soy consciente del impacto que provoco en la gente, no creas que no. Esa vez un tipo, joven y musculoso, se me puso a bailar cerca; después de un rato me pidió que bailase directamente con él. No lo vi como algo malo, entonces acepté... yo tenía un vestido rojo, súper ajustado y bastante corto. No pasó mucho tiempo hasta que el tipo empezó a acariciarme, especialmente en la espalda. Cuando intentó hacer lo mismo con mi cola, le aparté la mano, pero no me enojé. Tenía una sonrisa encantadora, era un tipo lindo y no parecía peligroso, sólo estaba caliente... y bueno, yo también. Seguí bailando con él, y le aparté la mano cada vez que tuve que hacerlo, aunque a veces lo dejaba que me acariciara un rato el culo, o las piernas. Claro, el tipo se dio cuenta de que yo estaba cediendo, por eso se animó a más. Me arrimó por la espalda, y mientras lo hacía me manoseó un poco las tetas. Además yo podía sentir que tenía un bulto importante. Tendría que haberme apartado, pero en lugar de eso empecé a bailar de forma sensual. Casi sin que me diera cuenta, el tipo empezó a llevarme al rincón más oscuro del boliche. Ahí los arrimones y los toqueteos se hicieron mucho más evidentes. Yo seguía apartándole la mano, pero en varias ocasiones llegó a acariciarme la concha por encima de la tanga. A esa altura de la noche yo ya me sentía muy culpable, no sabía cómo le iba a explicar todo eso a mi marido; pero tampoco podía parar... estaba muy caliente. El tipo me arrimó por detrás, ya estábamos en un rincón en el que nadie nos iba a ver, yo ni veía a la gente que estaba cerca. En eso siento que él saca la pija... la tenía re dura. Lo sé porque se la agarré con una mano. Era grande, bastante más grande que la de mi marido. Ahí fue cuando me tendría que haber ido, pero me quedé un rato más. El tipo aprovechó, me corrió la tanga y empezó a acariciarme la concha... me sentí como una puta, nadie me había tocado ahí desde que me había casado con tu papá...

—¿Ahí fue cuando te fuiste? —Preguntó Julián.

—Em... no... me dejé tocar. El tipo incluso llegó a meterme los dedos... yo estaba muy caliente, y tenía la cabeza algo nublada, había estado tomando un poco; pero no tanto como para justificar mi comportamiento.

—¿Y qué pasó después?

—Después pasó algo de lo que me arrepiento mucho. El tipo puso la verga contra mi concha, y empezó a metérmela. Y yo... en lugar de apartarme, me acomodé y retrocedí para que entrara... no sabés lo que me dolió, nunca me habían penetrado con algo tan grande. Pero al mismo tiempo fue la sensación más placentera que había experimentado hasta el momento. Nunca le conté de eso a tu papá. El tipo me agarró con fuerza de las tetas, y siguió empujando, hasta que me la clavó entera. Yo estaba en puntas de pie, con las piernas separadas, y la cola levantada; lista para que me cogieran. Ahí fue cuando el remordimiento se hizo aún más grande, porque de verdad estaba dispuesta a dejarme coger por un desconocido, dentro de un boliche. Salí prácticamente corriendo de ahí, avergonzada y acomodándome la ropa como podía. Al tipo no lo vi nunca más, y por suerte no me siguió.

—Uf... —Julián se pajeaba con ganas—. No me imaginé que te hubieras animado a tanto. ¿No cuenta eso como una infidelidad?

—No sé... tal vez sí. Pero yo me esforcé mucho, hasta que me convencí a mí misma de que no lo era. Aunque ahora, analizándolo un poco, tal vez sí cuente como infidelidad.

—Me imagino que algo parecido te habrá pasado otras veces.

—Sí, pero nunca de forma tan alevosa. A veces sólo eran insinuaciones, o algún roce “sin querer”. Pero…

—¿Pero? —Como Diana no dijo nada, Julián insistió—. Dale, mamá, podés contarme lo que sea, yo te voy a querer igual. No me importa que no hayas sido perfecta durante tu matrimonio. Ese es un asunto tuyo, y de papá. Él también se mandó sus cagadas.

—Está bien… con el “pero” me refería a que hubo otras veces que rozaron la infidelidad; o incluso tal vez lo fueron, por más que yo intentara convencerme de que no.

—Quiero saber de esas veces.

Diana vio la verga de su hijo, y como él seguía pajeándose. Entendió perfectamente por qué estaba tan interesado en sus relatos. Eran candentes, hasta ella se estaba mojando cada vez más al contar esas anécdotas. Estaba pasando un buen momento con su hijo… un momento algo turbio y extraño; pero después de las sesiones de fotos, se estaba acostumbrando a eso.

—A ver, dejame pensar, —dijo ella, mientras se acariciaba la concha. Miró una vez más la pija de Julián—. Esperá, antes quiero probar algo. Permiso…

Ella bajó su cabeza, y sin detenerse, se tragó buena parte de la verga de su hijo. Él se quedó inmóvil, disfrutando del momento. La tibieza de la boca de su madre era tan agradable, que estuvo a punto de eyacular. Sin embargo, haciendo un gran esfuerzo, se contuvo. Una cosa era que su mamá le permitiera acabar sobre su cuerpo, para poder sacar algunas fotos… pero sabía que ella se enojaría mucho si le acababa dentro de la boca.

—Es una sensación muy extraña, —dijo Diana, cuando soltó la verga—. Me recuerda a algo que pasó una vez que tu padre y yo nos fuimos un fin de semana largo a un lindo hotel; fueron unas mini vacaciones. No podíamos pagar algo muy caro, pero necesitábamos relajarnos. Vos eras chico, y te dejamos abandonado por ahí, —dijo, con tono de burla; Julián sonrió—. Eso no importa, lo que sí importa era que estábamos solos, y el hotel era precioso. Tenía una pileta divina, y como era temporada baja, no había mucha gente. Eso me agradaba, porque podía andar en bikini sin que me estuviera mirando todo el mundo. Por aquel entonces era algo que me ponía muy incómoda. Pero que hubiera poca gente no significaba que no hubiera nadie.

—Había un tipo…

—Sí… y ese tipo era atractivo. Él estaba solo, tenía pinta de ser esos empresarios medio egocéntricos, que pasan todo el día en el gimnasio, y se conservan bien. Aunque en realidad creo que no tenía ni cincuenta años. A él se le iban los ojos cada vez que yo le pasaba cerca. No disimulaba ni un poquito, incluso una vez tu papá le hizo un llamado de atención por la forma en la que me miraba. Tuve miedo de que fueran a pelearse, pero el tipo le pidió disculpas amablemente. Con la que no tuvo tanto taco, fue conmigo. Una tarde tu padre y yo estábamos en la pileta, y el tipo estaba ahí. Entré al hotel, para buscar unas toallas, y él me siguió. Me empezó a decir que yo era muy hermosa, y que no entendía cómo me había casado con un tipo sin gracia. Me dijo que él me podía dar mucho placer, sólo si yo estaba dispuesta a recibirlo. O sea, directamente me invitó a coger. Obviamente le dije que no. Pero él fue muy insistente. Aprovechó, durante todo el fin de semana, cada momento que yo me alejé un poco de tu papá. Él seguía diciéndome barbaridades, y me halagaba de forma poco discreta. El último día de nuestras mini vacaciones, el tipo se me acercó cuando yo entré a buscar agua para el termo. Sabía que se estaba quedando sin tiempo, y si había tenido un mínimo de sutileza, lo perdió en ese momento. Antes de que pudiéramos ser vistos por algún empleado del hotel, me agarró la mano y la apoyó sobre su verga; dijo: “Ésto es lo que tengo para vos, puta hermosa”. Lo miré sorprendida, en ese momento tendría que haberle gritado de todo, e incluso le podría haber hecho una denuncia por acoso sexual. Pero me dejó tan impresionada el tamaño de su verga… y la forma prepotente en que me lo dijo, que me calenté. No estoy orgullosa de eso; pero me mojé toda. Miré para todos lados, y vi que no había nadie. Le hice señas, para que avanzara, y terminamos en uno de los baños del hotel. El tipo no anduvo con vueltas, ni bien entramos, se quitó el short, dejando su pija colgando en toda su extensión. La tenía toda depilada, y era más grande que la de tu padre… más o menos como la tuya. —Diana acarició la verga de su hijo—. Yo estaba muy mojada, y no por el agua de la pileta. Me gustaría decirte que lo dudé, o que estuve a punto de irme; pero sería mentir. Entré totalmente decidida, y lo hice. Me puse de rodillas, y sin mucho preámbulo, me metí toda esa pija en la boca. Me encantó sentir cómo se ponía dura adentro de mi boca… me encantó la rigidez… el tamaño… me encantó que el tipo me tratara de puta, y me pidiera que la siga chupando. Habré parecido una prostituta, o una actriz porno. Ahí estaba, en un baño, con un desconocido, moviendo la cabeza como una petera profesional. Le estaba comiendo la pija con una pasión que ni a tu padre le mostré. Para colmo lo miraba y le sonreía, como buena putita complaciente. En ese momento no entendí por qué me estaba comportando así, pero no importaba, porque mi único objetivo era comerme toda esa pija. Para colmo era tan grande que al meterla en mi boca me hacía salivar mucho, empecé a babearme toda. Pero no dejé de darle chupones, o de tragármela toda. Estaba descontrolada. No sé cuánto tiempo le estuve chupando la pija, pero sé que fue bastante. Obviamente el tipo me acabó en toda la cara, y dentro de la boca. Tragué tanta leche como pude, pero como era mucha, ésta terminó cayéndome por las tetas. Seguí chupándola un rato más, hasta dejarla bien limpia, y después me levanté. Mientras me lavaba la cara, el tipo salió del baño. Tal vez le fue suficiente con acabar, o pensó que yo no me animaría a más… pero sinceramente no sé cómo habría reaccionado si él hubiera intentado cogerme. Bah, sí sé… me hubiera dejado coger. Estaba re caliente. Pero bueno, tal vez a él ya no se le paraba dos veces… por suerte se fue; de lo contrario me hubiera portado muy mal. Aún pero de lo que me porté. Le di un rato, para que volviera a la pileta, y en ese interín agarré el termo, lo golpeé contra una pared, y lo rompí. Volví, con el termo sonando a vidrios rotos, y me senté al lado de mi marido. Le dije que había demorado porque se me rompió el termo, e intenté ver si vendían uno por algún local cercano al hotel. Él me creyó, y me agarró de la mano, sin sospechar que yo venía de hacerle un pete a un tipo. Ni yo lo podía creer. Siempre había criticado a las mujeres que engañaban a sus maridos, y me enojé cada vez que me trataron de puta. Pero ahí estaba, sentada, como si no hubiera pasado nada, después de hacerle tremendo pete a un desconocido. Me sentí una basura, pero al mismo tiempo estaba excitada. Unos minutos más tarde tuve que subir a mi habitación, a hacerme una paja.

En ese momento Julián empezó a eyacular, lo hizo a grandes chorros, que cayeron sobre la mano de Diana, que en ningún momento soltó la pija. Ella lo ayudó, moviendo la mano un poco, hasta que él, entre espasmos de placer, dejó salir hasta el último chorro de semen.

—Ah, bueno… ¡cómo acabaste! —Ella miró su mano, estaba cubierta por el líquido blanco.

—Uy… perdón.

—Ay, sonso… ¿cómo vas a pedir perdón? Raro hubiera sido que no acabes, después de las cosas que te conté. Podré ser tu madre, pero no soy ingenua. Sé que te habrás imaginado en una situación igual; pero con otra mujer.

—Eh… sí, claro… con otra mujer. Es que fueron momentos muy… morbosos. ¿Ahora me vas a contar del tipo que conociste? Ese otro tipo…

—Eso te lo cuento mañana.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Porque creo que ya tuviste suficiente estímulo por un día… mirá cómo me dejaste la mano, —ella extendió los dedos, hilos de semen se formaron entre ellos—. Mañana te cuento todo.

—Ufa, está bien.

Él quería saber más sobre las andanzas de su madre; pero Diana ya había tomado una decisión. Tendría que aguantar la intriga, al menos por un día más. Al menos ya había acabado, y no tendría que ir a su cuarto a seguir el trabajo solo. Pero sabía que, con la calentura que tenía, no pasaría mucho tiempo hasta que su verga se despertara otra vez. Agradecía tener disponibles todas las fotos de su madre, para que le sirvieran de inspiración.

—Bueno, ahora agradecería que me dejaras sola un ratito, —pidió la rubia.

Julián no tenía ganas de irse, pero no quería iniciar una discusión; se marchó sin decir nada, cerrando la puerta al salir.

Diana abrió las piernas y se llevó a la concha la mano llena de semen. Comenzó a masturbarse usando este blanco y espeso líquido como lubricante. Tuvo tentada a lamerse los dedos, pero se dijo que eso sería demasiado. Por más que el sabor del semen pudiera excitarla mucho, era el semen de su hijo. Mientras se tocaba recordaba las anécdotas que le había contado a Julián, y no podía dejar de imaginar la pija de su hijo en lugar de la de aquellos hombres. Se dijo que eso se debía a que el recuerdo del pene de esos hombres ya estaba difuso, y que a la verga de Julián la había visto apenas segundos antes… incluso la había tenido dentro de su boca. Por eso, cuando imaginaba el pete que le había hecho al tipo del hotel, sólo podía imaginar que se la estaba chupando a su propio hijo. Ésto la llenó de culpa y morbo, por partes iguales. Estaba demasiado caliente como para detenerse a pensar con claridad, dejó que su mente la guiara hacia donde quisiera. Se vio ella misma, de rodillas, tragándose la verga de su hijo, tal y como lo había hecho minutos antes; pero ahora imaginaba que se la chupaba con la misma pasión que al tipo del hotel. Incluso se vio a sí misma suplicando por semen… quería probarlo.

Diana se lamió los dedos, sin siquiera darse cuenta, lo hizo como un acto reflejo. El sabor del semen la embriagó, en lugar de apartar la mano, relamió cada rincón de ella, como si fuera una gata acicalándose. En su mente repetía la frase: “¡Ay, sí, ay sí… qué rica pija… dame toda la lechita!” Su otra mano le frotaba el clítoris con intencidad.

—¡Julián! —Gritó, a todo pulmón.

En apenas unos segundos la puerta del cuarto se abrió, Julián tenía la verga dura, porque había estado masturbándose… y más dura se le puso al ver a su madre contorneándose de una manera tan sexual.

—¿Pasa algo, mamá?

—Trae la cámara… rápido, —dijo, sin dejar de pajearse violentamente—. Dale, rápido.

Julián se fue y apareció otra vez, casi al instante, con la cámara en mano.

—Vení… —dijo ella, al verlo—. Dale, vení…

El chico se subió a la cama y empezó a tomar fotos de su madre, ella tenía el rostro en una erótica expresión de placer. De auténtico placer.

—Meteme la pija en la boca…. ¡toda!

Julián la miró con los ojos bien abiertos, pero fue lo suficientemente astuto para no preguntar nada. Agarró su dura verga y la clavó en la boca de su madre. Cuando la pija entró, Diana la recibió como si fuera la de uno de sus amantes, se aferró a ella apretando bien los labios. No se movió, se limitó a quedarse quieta, pero estaba segura de que la expresión de placer en su rostro sería auténtica. Cualquiera que viera esas fotos pensaría que ella, realmente, estaba chupando la verga.

Llegó al orgasmo y se obligó a soltar la verga, porque de lo contrario hubiera empezado a chuparla salvajemente. Se retorció en la cama mientras se colaba los dedos y permitió que Julián le sacase tantas fotos como creyera necesario. El chico no perdió mucho tiempo en esto, dejó la cámara a un lado y allí, arrodillado frente a su madre, empezó a pajearse. Lo hizo con tanta intensidad que en pocos segundos ya estaba sintiendo esa gran ola de placer subiendo desde sus testículos, estaba a punto de acabar, otra vez. Agarró una de las piernas de su madre y la separó de la otra tanto como pudo. Acercó la verga a la concha, tanto que su glande la rozó en más de una ocasión. Le sorprendió ver que Diana abría los labios de la concha, casi como si le estuviera pidiendo que le clavara la pija. No lo hizo, pero sí empezó a llenársela de leche. Mientras acababa acercó tanto su pija al agujero de la concha, que el glande penetró un poco, soltando un potente chorro de semen allí dentro. Retrocedió, temeroso de que su madre se enojara, y dejó salir el resto de su leche.

Con las manos temblorosas, Julián agarró la cámara… si su madre le preguntaba por qué había hecho semejante cosa, entonces usaría la excusa de siempre: “Era para las fotos, mamá”. Capturó unas cuantas imágenes y, para su sorpresa, Diana no dijo nada. Se quedó con las piernas abiertas, rendida por el cansancio. El semen chorreaba por sus labios vaginales, dando toda la impresión de que alguien se la había cogido recientemente.

En la mente de Diana los distintos argumentos colisionaban entre sí. Por un lado estaba asustada, por lo que su propia forma de actuar, y por lo mucho que Julián se había acercado a su concha. Pero por otro lado, había disfrutado de una de las experiencias sexuales más intensas en los últimos años. Tenía los ojos cerrados, pero le agradaba imaginarse abierta de piernas, cubierta de sudor, con semen chorreando de su concha. Intentó dejar de lado los malos pensamientos, para no arruinar el negocio de fotos.

—Voy a querer esas fotos, —dijo—. Me voy a hacer como mil pajas mirándolas… deben ser re porno.

—Lo son, —aseguró Julián, con una gran sonrisa—. Estás re puta, mamá.



Eso hizo sonreír a Diana. Le agradaba sentirse como una puta, al menos por un rato. Sabía que la próxima vez que conversara sobre sexo con su hijo, podía darle todos los detalles de lo que realmente ocurrió con su “gran amante”, como a ella le gustaba llamarlo.

58 comentarios:

Anónimo dijo...

uffffffffffff barbaro

no puedo dejar de leer
gracias me haces sentir que todo esta bien.

Rebeca

Khal Drogo dijo...

Espectacular. Ritmo, adagio, crecendo y explosión. Hermoso tu arte, poderoso y sublime; el ansia, la calma y el deseo. El ruido y la furia.

Anónimo dijo...

Todos los dias reviso si publicas algun capitulo mas tanto en relatos como en tu blog. Lei la entrevista que te hicieron en relatosdeincesto y me gusto mucho. Sos una chica con mucho talento. Gracias por compartir. Besos

Unknown dijo...

Nokomi, puedes ondar un poco en el tipo de insinuaciones que la madre revibio de las mujeres....
Me interesa saver si hubo algún pequeño desliz lesbico en la vida de Diana, tambien se que nos fascinará el hecho de qué en algún momento de la historia vuelvas a madre e hijo nudistas.....😎

predakorps dijo...

excelente aporte, excelente, me dejo con la leche en las manos

Fake Famosas dijo...

Muy buen episodio, Gracias!

¿Puedo hacer una sugerencia sobre el sitio? usá el salto de página para que solo se vea el primer párrafo para navegar el sitio. Los relatos son largos y navegar la pagina se hace incomodo.

Anónimo dijo...

Muy buen relato, aunque sigo esperando uno de strip poker espero que por fin llegue uno igual de caliente.

Pepe dijo...

Perfecto ��
El respeto del hijo es lo más excitante, me aburren los relatos cuando el hijo insulta o golpea a la madre. Siempre es interesante entender que el hijo respeta a la madre .. Tienes gran material y sería exquisito que no llegasen al sexo completo, creo que el mejor relato que he leído

Felfig88 dijo...

Nokomi saludos estoy disfrutando esta serie de relatos y los espero como si fuera got un beso desde venezuela

Anónimo dijo...

Excelentes relatos. Te comento que en ma versión móvil el fondo de la página hace imposible leer el texto con excepción de una pequeña área en la parte superior. Dale una mirada, sugiero.

Gracias por escribir para todos nosotros

Anónimo dijo...

Cada vez mejor esta saga.
podrías hace un capitulo final de la historia de las uvas por favor?...Cuando aparece la hija...
Gracias!!

Pachas66 dijo...

De los mejores relatos te felicito

Anónimo dijo...

Uff por dios, estoy entrando todos los dias para ver cuando esta la proxima entrega. No quiero forzar la inspiracion? Pero para cuando por favor?!?!

Anónimo dijo...

Jajajaaja tal cual

Anónimo dijo...

Igual hoy he entrado a la página 5 veces.

Anónimo dijo...

Cómo nos ha hecho esperar no tiene perdon.

Anónimo dijo...

Se me va a hacer cortisimo el siguiente cap cuando salga, con las ganas que tengo de leerlo jajaja

Anónimo dijo...

Jajaja estamos igual, porque si le tengo ganas al siguiente capítulo.

friends dijo...

Me encanta esta serie

Anónimo dijo...

Wooow muy buenos relatos... A la espera del octavo .. Los e vuelto a leer todos

Anónimo dijo...

Muy bueno a la espera del octabo capitulo (sacalo pronto,por favor,gracias)

Anónimo dijo...

¿Y el próximo capítulo? Sacalo hoy por favor...

Anónimo dijo...

EL 8VO. DE LA MILF PARA CUANDO AMIGA NOKOMI? ES EL QUE MAS A TARDADO.. QUE INCERTIDUMBRE..

Anónimo dijo...

Maal, estoy mas ancioso por el relato, que por el 3er episodio de game of thrones. Dalee nokomi

Anónimo dijo...

Yo estoy igual, me interesa más este relato que GOT.

Anónimo dijo...

Absolutamente increíble. Quisiera tener semejante talento para narrar.

Pachas66 dijo...

Esperando con ansias el cap. 8

Anónimo dijo...

esperando con ansias el 8 !!!!

Anónimo dijo...

Ni siquiera un comentario al respecto, no es justo nokomi

Unknown dijo...

Cuando el 8?

Anónimo dijo...

Me encantarotodos los relatos, esperó el siguiente/s!Comencé a leer ayer y estuve hasta las 4Am termindolos todos, no podia con la intriga de que pasaría, logrará Julián su intención de tener algo con la Rubia, empezará con un pete en el siguiente capítulo o se arrepentirán momentaneamente de lo que paso para después decir que es su forma de ganar plata.. Me mata la duda!!Pero muchas felicidades por tan buenos relatos. Esperó ponerme en contacto contigo pronto para mantenerme informado de nuevos relatos! -Mario

Anónimo dijo...

CREO QUE LO VOLVIO A HACER MI AMIGA NOKOMI... NO CULMINO STRIP POKER, TAMPOCO LAS UVAS Y AHORA LA MILF, AL PARECER ES SU TENDENCIA.. OJALA ME EQUIVOQUE. BUENOS RELATOS PERO...

Anónimo dijo...

Si que mala escritora, nunca culmina sus obras.

Anónimo dijo...

Amigo , la inspiración no viene gratis , parece que estuvieras pagando por un servicio , cuando sea el momento y ella finalice , seguro publicará.

Anónimo dijo...

Nokomi, no leas a estos mal agradecidos que piensan que les debes algo, por mí parte te agradezco por todo tu trabajo, te sigo desde hace un tiempo y siempre me quise saber cómo es la persona atrás de los relatos, no por algo sexual, más que nada como una admiración profesional. Espero con ansias tu próxima entrega y aprovecho para agradecerte nuevamente

Anónimo dijo...

Estas confundido, que no tenga un redito monetario no la excusa de comprometerse con sus lectores. Aca nadie esta reclamando que haga el siguiente capitulo y listo. Si no alguna informacion al respecto. Son seguidores tuyos y si no dmeostras que son importantes, quien va a leer los relatos. Todos la admiran y por eso siguen esperando una respuesta

Nokomi dijo...

Dejo este comentario para que no estén discutiendo. Como ya bien dijeron, no recibo ningún tipo de rédito económico al escribir relatos, lo hago solamente porque me gusta, y al ritmo al que puedo hacerlo. Tampoco creo que deba estar dando explicaciones a quienes leen mis relatos, porque a veces estoy tan ocupada que ni siquiera tengo tiempo para conectarme a internet y leer los comentarios que dejan.
Pero bueno, para que se queden más tranquilos/as, les puedo decir que estoy trabajando en los siguientes capítulos de esta serie, y que publicaré el 8 en cuanto esté completo. Escribir no sólo lleva mucho esfuerzo y dedicación, sino que también requiere de un estado de ánimo particular. Si quieren leer relatos bien escritos, entonces les pido que tengan paciencia.

Anónimo dijo...

Gracias escribir ya me estaban quemando la cabeza como se peleaban ....

Anónimo dijo...

Tienes toda la razón pero disculpa la ansiedad de tus lectores. De alguna manera toda esta expectación es un halago porque si hay tanta impaciencia es por la calidad de tus historias, algo que se hecha en falta en la mayor parte de los relatos en español. Lo habitual es que las tramas no se desarrollen y sean vulgar pornografía sin ningún interés. Tiene que haber erotismo pero también un argumento entretenido que lo sustente. Tú eres de l@s mejores que he leído.Gracias por seguir trabajando y esperaremos pacientemente.

Anónimo dijo...

La verdad yo creo que si, ubiera una cuenta en para depositar o apoyar como parteon si lo hariamos muchos con gusto

AnonimWR dijo...

Nadie sabe la situación que vive otra persona, todos tenemos necesidades y obligaciones que cumplir, el no recibir una remuneración ya sea monetaria, es algo que no se puede dedicarle 100%, es un hobbie o pasión de nokomi escribir, el de muchos de nosotros es leer, tengamos un poco de paciencia, las buenas cosas toman tiempo...
Recuerden que la mayoria de lectores sabemos que son relatos de calidad, asi que tomate el tiempo que sea necesario...
Queremos calidad, no cantidad.
Gracias Nokomi.
Sigue abriendo e ilustrando nuestras mentes.
Excelentes relatos.

Anónimo dijo...

Solo puedo decir que te extrañamos, y bueno las cosas a tu ritmo un saludo.

Unknown dijo...

Tomate tu tiempo Nokomi, es relato es excelente, ley hasta el capitulo 3, prefiero esperar a que el relato este listo y completo, espero que sea muy muy largo y que madre e hijo hagan muchas aventuras, que parezcan amantes sexuales.

Anónimo dijo...

��Qué triste todos dicen que soyyyy��
��que siempre esperando a Nokomiiii��

Unknown dijo...

Muy buena historia, estoy,ansioso, por leer la continuación, todos los días reviso, para ver si ya esta el nuevo capitulo, felicitaciones, un abrazo

Anónimo dijo...

Tengo la tecla del F5 reventada. Esperando el siguiente!!!!!!!

XD

Continuador dijo...

Lo volvió a hacer, amigues. Nos volvió a abandonar. Soy escritor aficionado. Tengo esbozada una continuación y está bien hoy. Si recibo 10 respuestas favorables la termino y la publico en TR.

VirgoH dijo...

si es como el mismo estilo narrativo, yo opino que sí.

Unknown dijo...

Pues adelante me gustaría mucho una continuación de otro punto de vista

Unknown dijo...

Y la verdad estaría bien una continuación digo más de 15 días esperando esta bien que como ella dice no se le pague o tenga alguna remuneración por sus escritos pero digo entonces para que escribir y no darle continuación

Anónimo dijo...

Yo encantado

Nokomi dijo...

A ver ¿cómo es esto? Porque ya me estoy enojando en serio... Aparece un tipo random y dice que me quiere ROBAR el relato para continuarlo. A vos "Continuador" te digo que si querés escribir, trabajá en TUS PROPIAS historias, ponete VOS a pensar en situaciones y personajes propios, mis relatos dejalos en paz porque NO TE PERTENECEN, ni tenés autoridad para hacer con ellos lo que se te antoje.
Otra cosa, como muchos habrán visto, yo tengo un estilo muy particular al momento de escribir, y lo que haga otra persona (esté bien o mal) no será como YO lo hubiera hecho. Tengo muchas cosas pensadas para este relato, y que otra persona lo escriba significa que la historia tomará un rumbo totalmente diferente.
ESTOY TRABAJANDO EN LA CONTINUACIÓN. No sólo de este relato, sino de todos los que dejé inconclusos. Pretendo terminarlos.
Para poder seguir con este relato en particular, antes necesito elaborar lo que ocurrirá en futuros capítulos, por eso me está llevando tiempo... y ni siquiera es TANTO tiempo como algunos dicen. No pasó ni un mes desde que subí la última parte, y ya había dejado dicho que estaba trabajando en la continuación.

Anónimo dijo...

Lo que me da Gracia que Tú Nokomi Caíste en el juego de el, que carajos sabrá el hacer relatos como los tuyos; recuerda que la mayoría somos leales a ti eres la inspiración que para deseemos más a nuestras madres.

friends dijo...

No gracias, he visto muchas personas queriendo "continuar" relatos de noomi y NINGUNA le llega a los talones, prefiero esperar a que actualice así de tarde lo que se tenga que tardar

Nokomi dijo...

Friends: ¿Dónde viste gente escribiendo mis relatos? Porque yo no autoricé a nadie a hacerlo. Me encontré con muchos que copiaban y pegaban mis relatos, pero no con alguien que siguiera escribiendo más allá de lo que yo hice.

Jermain dijo...

Ese ya esta.disponible.espero el.9

Unknown dijo...

Espero el relato 10

Darkness83 dijo...

Estoy maravillado, acabo de concluir el septimo y esta genial, vos sois una genio.
Mil Gracias por escribir y todo con lujo de detalle.
Excelente.🤟🏻😈🤟🏻😈🤟🏻